viernes, 2 de noviembre de 2012

Dear John (2010)

Hay algunas películas que me dejan pensando. Hoy vi una muy mala, la verdad, pero me gustó. Me gustó porque me puso a pensar (no que no lo haga mucho, sí lo hago...jajaja aunque a veces no se vea tan reflejado en mis acciones...). No creo que el fin de la película haya sido hacerme pensar, o quizás sí, pero en fin, eso estoy haciendo.
No quisiera que el día de mañana por cosas ajenas a mí me tuviera que ir de este lugar, este país, esta ciudad, o...ya que uno no tiene comprada la vida, de este planeta. No sé bien qué planes tiene Dios conmigo, sin embargo cabe en las posibilidades el simplemente ya no estar. Y una de las cosas que más me molestaría, a la hora de dar cuentas delante del Altísimo, es no saber cómo responder ante cualquier acusación que me sea hecha a causa del orgullo...que haciendo cuentas, puede ser más de una. Por orgullo he permitido dejar salir de mi vida a muchas personas (entre orgullo y sentido de auto conservación, o algo así quiero pensar...jajaja).
Una de esas personas es precisamente para quien dedico este escrito. Delante de los ojos de muchos, y hasta de los míos a veces, no creí que fueras muy importante para mi vida. Y de hecho, aún no estoy segura de que lo seas. Sin embargo, lamento que el orgullo de parte de ambos haya desembocado en esta ausencia de comunicación. Mi problema es que siempre he querido iniciar las cosas antes de tiempo, o a mi tiempo. Quizás a veces después de tiempo. He descubierto que tengo otro problema con las últimas partes. No soy el tipo de persona al que se le facilita el dejar ir del todo. Por contradictorio que parezca, ya que parece que me hubiera especializado en entrar y salir de la vida de las personas en forma eficaz y lo menos dolorosa posible, el cortar el último hilo nunca ha sido mi especialidad.
Contigo nunca lo quise hacer, he de ser completamente honesta. Con ninguno de todos lo he podido hacer. Supongo que una vez eliminado cualquier canal y comunicación, la posibilidad de reestablecer algún contacto se convierte en  inviable, radicalmente inviable. Qué ridiculez volver a hablar con alguien a quien uno le hizo entender que cualquier interés en tener contacto ya no existía. 
Siempre soy la que genera  y prolonga la agonía de un amor que simplemente no fue. Porque en medio de mis inseguridades, resulta más fácil anclarse a un sentimiento que se sabe que no va a ser a ir en busca de uno que bien se pueda desarrollar. 
Entonces, me convierto en una persona que no me gusta ser...en esa intensa apasionada medio loca que genera temas de conversación por cualquier tontería, que busca una cita inexistente en cualquier parte...pero no porque seas EL hombre de mi vida o LA persona más adecuada, sino porque a veces la soledad hace que veamos espejismos en medio de la espera y el desierto. 
Eso y la cantidad de películas que me han dicho que el amor como lo espero sí existe. Que tú verás lo mucho que valgo y lucharás en contra de todo dragón y adversidad por la posibilidad del "ser" de nosotros, de "nuestro ser". Eso y la necesidad con la que nací de hacer a otra persona tan feliz como quiero serlo, sin importar el orden en que esto sea conseguido. 
En fin, me dolió dejar de escribirte y de buscarte pero me pesó más tu falta de interés al respecto. Sin embargo, no era nada que no esperara. Siempre supe que el orgullo te ganaba por mucho, y pese a que no me gusta ponerme mucho los moños en este tipo de situaciones del corazón, tuve que hacerlo para no volver a salir innecesariamente expuesta. 
Lo lamentable, es que nuestra amistad sí quedó entredicha y medio desecha en el camino. Creo que eso sí me duele. Sin embargo, a quién engaño. Sé perfectamente que al final de nuestras conversaciones, lo que yo quería era ser mucho más que tu amiga. Quería que hablaras de mí con tanto afecto y entrega como hablabas de ella...y sabía que no pasaría en un muy buen rato, quizás nunca siendo realistas. 
A través de esto he aprendido a ser muy sensata conmigo misma. Una parte de mí siempre decía: "ah, es tu amigo, llámalo y escribele, para que hagan algo divertido los dos". Pero, otra parte de mí que a penas se despertó me dijo que lo que verdaderamente estaba buscando jamás lo encontraría en ti. Yo la verdad amigos ya tengo muchos y aparte muy valiosos. Los quiero a todos. Pero creo que eso no es lo que necesitaba y añoraba de ti. Menos, a amigos que generen tanta expectativa en mí, de cosas que no eran amistad, como tú.
Lo cierto es que ya había estado en este punto en una relación de "amistad" (mi tipo de relación de amistad con intereses alternos, es lo cierto); el punto en el que decides entregarte, sin importar la reciprocidad, o en el que (cosa que hago por primera vez por cierto) decides alejarte y asumir tu rol para esa persona.
Recibí lo esperado. Entendí que para ti siempre fui una amiga. Ni si quiera puedo decir que una buena amiga porque a una buena amiga se le busca tras los largos silencios. Pero no lo juzgo, lo entiendo...y eso es más difícil. Cuando uno juzga le echa la culpa de todo al otro; cuando uno entiende, asume su rol dentro de la responsabilidad de el mal desenlace de la historia. Y eso hice...
Honestamente deseo que seas profundamente feliz y a Dios le doy gracias porque esto no pasó a mayores, pudo haber sido desastroso, pues siempre creí que pude haberme entregado muchísimo más a ti de lo que tú a mí...porque creo que, sin ningún enojo ni con intención de juzgarte, sólo asumiendo lo que vi, eres más egoísta que yo. También creí siempre que eres más guapo que yo y más talentoso que yo en muchas cosas, más valiente y más interesante en muchos sentidos que yo...no creas que sólo puedo ver lo malo. Claramente siempre pude ver lo bueno, pero lo malo es más soporte para asumir la realidad de las cosas que duelen...

Saludos...

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