viernes, 3 de enero de 2014

"Tranza"

"Señor, no se le olvide, la misma de siempre", decía la dama acompañada de su esposo e hijo al guardia del hotel. El guardia me vio, trató de evitar la conversación. Era muy tarde, yo ya había visto lo que pasaba, me había molestado y dentro de mis comentarios al hotel dejé una nota al respecto. Sin embargo, dentro de lo poco que puedo hacer al respecto, decidí ahora escribirlo.
Todas las sillas del hotel con vista a la playa, acobijadas por una choza de paja que protegía a los turistas del Sol, eran apartadas desde tempranas horas de la mañana (un día me percaté que eran las 5:45 am y ya estaban comenzando a apartarlas). Yo pensaba que los huéspedes mandaban a un representante de las habitaciones para tal tarea desmañanadora. Sin embargo, al ver el diálogo de aquella madre de familia con ese guardia tuve la revelación. A cambio de una modesta "propina", el hombre hacía lo que no estaba reglamentado ni permitido en el hotel. No todos lo hacían, pero sí muchos. Y así comenzó mi mente a divagar sobre ese tema que tanto me molesta y a la vez me desanima: la corrupción.
Aunque yo no pienso dejar de hacer el bien, me cuesta trabajo compartir mi lógica con los que hacen lo más fácil...con el fin de que hagan lo bueno para todos, aunque cueste más trabajo.
He leído muchos artículos sobre los robos de diferentes gobernantes, tranzas de diputados, presidentes, sindicalistas, alcaldes, gobernadores, etc. Me he empezado a dar cuenta (y de hecho he empezado a vivir las consecuencias) de las reformas hacendarias/fiscales, que como estoy entendiendo, son el pan de cada gobierno. Porque la forma que los gobiernos que conozco usan para incrementar sus ingresos NO ES recortando gastos DENTRO DE SUS NÓMINAS, ni reduciendo los robos ridículos que hasta mediatizados son en nuestros días, ni mucho menos, sino incrementando impuestos a los que ya tienen amarrados pagando (ah, desde hace unas semanas, por mi casa he visto que se han puesto muchos negocios informales, hasta conexiones de luz han desarrollado, todo patrocinado por los sometidos contribuyentes que ya pagan...pagamos)
Hace algunos años escuché una dura frase que me ha puesto a pensar sobre esta triste corrupción. Yo vengo de Colombia y vivo aquí hace ya muchos años. Ambas patrias las siento mías. Ambas son víctimas de grandes escándalos asociados al robo de las "arcas" nacionales por sus gobernantes...y durante mi adolescencia inconforme me resultó fácil culpar a los gobernantes de tanta injusticia, robo y demás tristezas en los países. La frase era: "cada país tiene los gobernantes que merece".
Ahora entiendo mejor esa frase.
La corrupción no se gesta de un día para otro, posicionando a un individuo con muchas agallas y pocos escrúpulos en un lugar de autoridad. No es un hechizo mágico que se adentra repentinamente en un ser humano para someter su voluntad y convertirlo en una lacra ladrona. No...No nos confundamos.
La corrupción se desarrolla en un ambiente, en una sociedad, y si los miembros de tal deciden no someterse a su poder, ella se tiene que morir. Es un parásito que necesita de un cuerpo para vivir. Si el cuerpo se deshace de ella, muere, sino, se apodera de él.
El hacer trampa, el dar mordidas, el robar en la oficina, el dar "propinas" por flojera, son acciones que facilitan el desarrollo de este parásito. Y todos terminamos de una u otra manera pagando las tranzas propias y ajenas. Cada ahorro, cada "minuto no gastado" en una fila a cambio de dinero, cada "proceso adelantado" a cambio de un bien, tiene un alto costo social, un interés comunitario muy alto. TODOS lo pagamos, aunque no todos corrompamos.
La corrupción es un camino fácil cimentado sobre el esfuerzo, dinero y tiempo de muchos que no podrán jamás recorrerlo. Comienza con sencillas trampas en exámenes, con una propina en cualquier parte con el fin de evitarse hacer un trabajo, con la mordida al policía para que no se lleve su carro o no le ponga multa...convirtiéndose en los contratos del amigo del diputado, la licitación que le salió al sobrino del gobernador, etc.
Comienza con el egoísmo y la autocomplacencia...a todos nos cuesta al final del día.

Todo lo que uno siembra, cosecha...no necesariamente en el mismo campo en el que sembró, pero en su tiempo, segará lo sembrado.

"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos."
http://www.youtube.com/watch?v=f0G59xHvoeU