Esta mañana camino al trabajo un fuerte olor a "chispitas mariposa" inundó el bus. Es increíble cómo un simple olor tiene la capacidad de remitirnos a momentos tan distantes y tan verdaderos. Las "chispita mariposa" y todos sus familiares fueron parte importante de la escenografía de mis vivencias hace algunos cuantos diciembres, muy buenos diciembres.
Mi padre tiene esta hermosa costumbre de ambientar nuestra casa en esta época con música colombiana de fin de año. Entre vallenatos del binomio de oro, cumbias y salsas decembrinas, esa frase de "recordar es volver a vivir" se convierte en una realidad palpable en la residencia Ahumada Núñez.
Extraño el año viejo junto a mis primos. Extraño ese horrible muñeco de trapo gigante que representaba "las desdichas del año finalizado" y ver cómo se consumía a fuego lento, mientras mi madre, mis tíos y primos, mi padre, mi hermano y yo escuchábamos el tronar de los "voladores". Extraño ir al pueblo con la exclusiva motivación de ir por voladores y carne. Extraño las tardes sentados alrededor del parque, comiendo mantecada o roscón (de preferencia de bocadillo...mmm!)
Extraño aquella caminata, en Semana Santa?, bajo la lluvia, desde el pueblo hasta la cabaña. Extraño cómo llegamos a media noche a la finca para ponernos vestido de baño y terminar de bañarnos bajo algún chorro de más agua lluvia. Extraño que no nos importaba si el agua estaba o no limpia...jaja. ¡Tan sencillo ser feliz!
Extraño hacer melcochas a la orilla del río. Extraño caminar hasta el río, con todo lo necesario para prepara los dulces de panela, y ver a mis tías y madre mezclando aquel melao hasta que tomara consistencia de melcocha. Extraño meterme bajo esas cascadas cristalinas, sintiéndome dueña de ellas, y creyendo que siempre iban a ser mías.
Extraño las navidades. Extraño las ansias alrededor de la hora de abrir los regalos, extraño la expectativa por recibir los regalos de los generosos tíos...Extraño cómo todos mis primos y yo negociábamos con los adultos para destapar los regalos antes de la cena...jajaja,
Extraño ir a ver a mi abuelita para decirle "feliz navidad". Extraño las comilonas en donde la famosa ensalada rusa de mi mami nunca llegaba a faltar. Extraño San Francisco y extraño Bogotá...Extraño cómo dividíamos las noches para pasar un rato con una familia y luego con la otra. Extraño a mi familia...
Extraño la sensación tras abrir el regalo esperado y tan deseado, no había mayor satisfacción en el instante. Recuerdo cuando me regalaron la pequeña ciudad de polly pocket...ufff...esa noche no pude dormir. Extraño al tío Gilberto y los bailes que siempre iniciaba con "la sobrina favorita" (todas eramos la sobrina favorita). Casi recuerdo cómo me obligaban a comenzar a bailar...ya sabes, a mí no me importa tanto jajaja. Extraño al tío Gilberto...
Recuerdo aquél fin de año en Villa de Leyva con casi todos mis tíos. Recuerdo el ruido desde la mañana, los desayunos abundantes y para tantos. Recuerdo cómo el dormir apretados no era incómodo sino más bien sinónimo de familia, éramos tantos en aquella cabaña...Recuerdo de nuevo este sonido de voladores...es como ese fondo de todas estas memorias...extraño a mi tío Tirso.
Mi padre ayer hablaba de cómo el tiempo es un recurso tan finito. Dura tan poco y nos creemos tan dueños de él...ni al caso. Extraño tanto aquellas navidades...extraño tanto a mi familia...extraño esos precisos momentos. Agradezco a Dios haberlos vivido y eso sólo me hace extrañarlos más.
Extraño a los que están, a los que no están. Extraño esos instantes que ya no volverán a ser. Extraño las memorias que tengo y las que no tengo. Extraño lo vivido y lo que me perdí...Extraño y recuerdo se parecen mucho. Es la nostalgia, no es nada más...
Harta de huir
lunes, 22 de diciembre de 2014
sábado, 20 de diciembre de 2014
El verdadero asunto
A veces cuando hay mucho ruido y uno encuentra un escondite silencioso, cuando uno quiere hacerlo, se agradece mucho. Abstrayendome un poco de lo que algunas de mis amigas llamarían, muy burdamente y de antemano me disculpo, "chaquetas mentales", entiendo mejor el origen de mis asuntos. Yo creo que busco el amor como medio para evadir mi realidad. Entiendo que probablemente muchos hagan lo mismo, pero para mí el entender esto, es novedad. Todas las películas que me hago en la mente, permiten y favorecen que durante un rato me vaya a otra parte, lejos de la basura de los medios, los problemas en casa, las decepciones de la vida diaria.
El verdadero asunto no es que me haya encaprichado con una persona 7 años menor que yo. Esto es sólo un síntoma. El verdadero asunto no es que haya sido novia de alguien 10 años mayor que yo. Esto es sólo un sintoma. El verdadero asunto no es que me haya metido con un patán 2 años mayor que yo. Esto es sólo un síntoma. Todo es un síntoma de algo que no está bien dentro de mí. Me tomo la libertad de escribirlo, porque decirlo suena horrible. Me pongo a pensar y entre mi exnovio y mi capricho hay la vida de uno de diferencia y me genera bastante confusión.
El verdadero asunto no es que haya estado 5 años enamorada de la misma persona incapaz de corresponderme. Esto es sólo un síntoma. En general, el hacer la recapitulación de mi defectuosa (hasta ahora, por favor Dios) vida amorosa, me muestra que en mí hay bastantes áreas que merecen atención y deberían ser tratadas.
De pronto veo la relación sobre la cual he basado mis conceptos amorosos y encuentro a una mujer bastante manipuladora e inmadura sobre un hombre apacible y de fácil temperamento. Una mujer con amplios complejos y aún así una fuerza arrolladora. Con dudas constantes y resoluciones que mueven montañas. ¿Es esta yuxtaposición de atributos inigualables y defectos espantosos el patrón de mis comportamientos?
Me veo de pronto con esta intolerancia a las mentiras, a excepción de aquellas que involucran el comportamiento, apariencia o convicción o de cualquier ser humano. Odio decepcionar a los demás pero soy completamente consciente de que lo voy a hacer. Me enoja tener que "vender" mi trabajo y que esto sea la política del mundo en general. Prefiero mil veces decir la verdad a decir mentiras pero parece que las mentiras fueran la moneda del mundo en el que me desarrollo. Odio que me digan mentiras pero la mayoría de las veces me cuesta trabajo manejar la verdad. Entonces entiendo que quizás no es que la gente me quiera decir mentiras, sino que más bien prefieren hacerlo para que no me sienta mal...Odio la hipocrecía pero me genera mucho conflicto el ser completamente honesta sobre los vicios de carácter de otras personas, entonces termino apelando a ella. Odio querer controlar todo, pero es lo único que me da la certeza falsa de tener seguridad.
El verdadero asunto es que hago muchas cosas que odio y no sé bien cómo cambiarlo. Las mentiras siempre serán mentiras, independientemente de los involucrados. Pero, ¿cómo puede uno ser siempre honesto sin llevarse entre las patas a muchas personas?
Odio sentirme sola, pero tampoco tengo ánimo de salir y hablar con algún amigo. Odio que malversen mis palabras. Odio sentirme sola en medio de tanta gente...Odio sentirme rechazada en medio de tanto amor. Es como si mi vida hubiese estado sumergida entre 2 aguas durante mucho tiempo, y yo permaneciera a la mitad. El verdadero asunto no es el capricho, el ex novio ni el que no debió ser. El verdadero asunto es lo que me llevó a tomar tan malas decisiones, una tras otra.
Eso es...
El verdadero asunto no es que me haya encaprichado con una persona 7 años menor que yo. Esto es sólo un síntoma. El verdadero asunto no es que haya sido novia de alguien 10 años mayor que yo. Esto es sólo un sintoma. El verdadero asunto no es que me haya metido con un patán 2 años mayor que yo. Esto es sólo un síntoma. Todo es un síntoma de algo que no está bien dentro de mí. Me tomo la libertad de escribirlo, porque decirlo suena horrible. Me pongo a pensar y entre mi exnovio y mi capricho hay la vida de uno de diferencia y me genera bastante confusión.
El verdadero asunto no es que haya estado 5 años enamorada de la misma persona incapaz de corresponderme. Esto es sólo un síntoma. En general, el hacer la recapitulación de mi defectuosa (hasta ahora, por favor Dios) vida amorosa, me muestra que en mí hay bastantes áreas que merecen atención y deberían ser tratadas.
De pronto veo la relación sobre la cual he basado mis conceptos amorosos y encuentro a una mujer bastante manipuladora e inmadura sobre un hombre apacible y de fácil temperamento. Una mujer con amplios complejos y aún así una fuerza arrolladora. Con dudas constantes y resoluciones que mueven montañas. ¿Es esta yuxtaposición de atributos inigualables y defectos espantosos el patrón de mis comportamientos?
Me veo de pronto con esta intolerancia a las mentiras, a excepción de aquellas que involucran el comportamiento, apariencia o convicción o de cualquier ser humano. Odio decepcionar a los demás pero soy completamente consciente de que lo voy a hacer. Me enoja tener que "vender" mi trabajo y que esto sea la política del mundo en general. Prefiero mil veces decir la verdad a decir mentiras pero parece que las mentiras fueran la moneda del mundo en el que me desarrollo. Odio que me digan mentiras pero la mayoría de las veces me cuesta trabajo manejar la verdad. Entonces entiendo que quizás no es que la gente me quiera decir mentiras, sino que más bien prefieren hacerlo para que no me sienta mal...Odio la hipocrecía pero me genera mucho conflicto el ser completamente honesta sobre los vicios de carácter de otras personas, entonces termino apelando a ella. Odio querer controlar todo, pero es lo único que me da la certeza falsa de tener seguridad.
El verdadero asunto es que hago muchas cosas que odio y no sé bien cómo cambiarlo. Las mentiras siempre serán mentiras, independientemente de los involucrados. Pero, ¿cómo puede uno ser siempre honesto sin llevarse entre las patas a muchas personas?
Odio sentirme sola, pero tampoco tengo ánimo de salir y hablar con algún amigo. Odio que malversen mis palabras. Odio sentirme sola en medio de tanta gente...Odio sentirme rechazada en medio de tanto amor. Es como si mi vida hubiese estado sumergida entre 2 aguas durante mucho tiempo, y yo permaneciera a la mitad. El verdadero asunto no es el capricho, el ex novio ni el que no debió ser. El verdadero asunto es lo que me llevó a tomar tan malas decisiones, una tras otra.
Eso es...
viernes, 3 de enero de 2014
"Tranza"
"Señor, no se le olvide, la misma de siempre", decía la dama acompañada de su esposo e hijo al guardia del hotel. El guardia me vio, trató de evitar la conversación. Era muy tarde, yo ya había visto lo que pasaba, me había molestado y dentro de mis comentarios al hotel dejé una nota al respecto. Sin embargo, dentro de lo poco que puedo hacer al respecto, decidí ahora escribirlo.
Todas las sillas del hotel con vista a la playa, acobijadas por una choza de paja que protegía a los turistas del Sol, eran apartadas desde tempranas horas de la mañana (un día me percaté que eran las 5:45 am y ya estaban comenzando a apartarlas). Yo pensaba que los huéspedes mandaban a un representante de las habitaciones para tal tarea desmañanadora. Sin embargo, al ver el diálogo de aquella madre de familia con ese guardia tuve la revelación. A cambio de una modesta "propina", el hombre hacía lo que no estaba reglamentado ni permitido en el hotel. No todos lo hacían, pero sí muchos. Y así comenzó mi mente a divagar sobre ese tema que tanto me molesta y a la vez me desanima: la corrupción.
Aunque yo no pienso dejar de hacer el bien, me cuesta trabajo compartir mi lógica con los que hacen lo más fácil...con el fin de que hagan lo bueno para todos, aunque cueste más trabajo.
He leído muchos artículos sobre los robos de diferentes gobernantes, tranzas de diputados, presidentes, sindicalistas, alcaldes, gobernadores, etc. Me he empezado a dar cuenta (y de hecho he empezado a vivir las consecuencias) de las reformas hacendarias/fiscales, que como estoy entendiendo, son el pan de cada gobierno. Porque la forma que los gobiernos que conozco usan para incrementar sus ingresos NO ES recortando gastos DENTRO DE SUS NÓMINAS, ni reduciendo los robos ridículos que hasta mediatizados son en nuestros días, ni mucho menos, sino incrementando impuestos a los que ya tienen amarrados pagando (ah, desde hace unas semanas, por mi casa he visto que se han puesto muchos negocios informales, hasta conexiones de luz han desarrollado, todo patrocinado por los sometidos contribuyentes que ya pagan...pagamos)
Hace algunos años escuché una dura frase que me ha puesto a pensar sobre esta triste corrupción. Yo vengo de Colombia y vivo aquí hace ya muchos años. Ambas patrias las siento mías. Ambas son víctimas de grandes escándalos asociados al robo de las "arcas" nacionales por sus gobernantes...y durante mi adolescencia inconforme me resultó fácil culpar a los gobernantes de tanta injusticia, robo y demás tristezas en los países. La frase era: "cada país tiene los gobernantes que merece".
Ahora entiendo mejor esa frase.
La corrupción no se gesta de un día para otro, posicionando a un individuo con muchas agallas y pocos escrúpulos en un lugar de autoridad. No es un hechizo mágico que se adentra repentinamente en un ser humano para someter su voluntad y convertirlo en una lacra ladrona. No...No nos confundamos.
La corrupción se desarrolla en un ambiente, en una sociedad, y si los miembros de tal deciden no someterse a su poder, ella se tiene que morir. Es un parásito que necesita de un cuerpo para vivir. Si el cuerpo se deshace de ella, muere, sino, se apodera de él.
El hacer trampa, el dar mordidas, el robar en la oficina, el dar "propinas" por flojera, son acciones que facilitan el desarrollo de este parásito. Y todos terminamos de una u otra manera pagando las tranzas propias y ajenas. Cada ahorro, cada "minuto no gastado" en una fila a cambio de dinero, cada "proceso adelantado" a cambio de un bien, tiene un alto costo social, un interés comunitario muy alto. TODOS lo pagamos, aunque no todos corrompamos.
La corrupción es un camino fácil cimentado sobre el esfuerzo, dinero y tiempo de muchos que no podrán jamás recorrerlo. Comienza con sencillas trampas en exámenes, con una propina en cualquier parte con el fin de evitarse hacer un trabajo, con la mordida al policía para que no se lleve su carro o no le ponga multa...convirtiéndose en los contratos del amigo del diputado, la licitación que le salió al sobrino del gobernador, etc.
Comienza con el egoísmo y la autocomplacencia...a todos nos cuesta al final del día.
Todo lo que uno siembra, cosecha...no necesariamente en el mismo campo en el que sembró, pero en su tiempo, segará lo sembrado.
"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos."
http://www.youtube.com/watch?v=f0G59xHvoeU
Todas las sillas del hotel con vista a la playa, acobijadas por una choza de paja que protegía a los turistas del Sol, eran apartadas desde tempranas horas de la mañana (un día me percaté que eran las 5:45 am y ya estaban comenzando a apartarlas). Yo pensaba que los huéspedes mandaban a un representante de las habitaciones para tal tarea desmañanadora. Sin embargo, al ver el diálogo de aquella madre de familia con ese guardia tuve la revelación. A cambio de una modesta "propina", el hombre hacía lo que no estaba reglamentado ni permitido en el hotel. No todos lo hacían, pero sí muchos. Y así comenzó mi mente a divagar sobre ese tema que tanto me molesta y a la vez me desanima: la corrupción.
Aunque yo no pienso dejar de hacer el bien, me cuesta trabajo compartir mi lógica con los que hacen lo más fácil...con el fin de que hagan lo bueno para todos, aunque cueste más trabajo.
He leído muchos artículos sobre los robos de diferentes gobernantes, tranzas de diputados, presidentes, sindicalistas, alcaldes, gobernadores, etc. Me he empezado a dar cuenta (y de hecho he empezado a vivir las consecuencias) de las reformas hacendarias/fiscales, que como estoy entendiendo, son el pan de cada gobierno. Porque la forma que los gobiernos que conozco usan para incrementar sus ingresos NO ES recortando gastos DENTRO DE SUS NÓMINAS, ni reduciendo los robos ridículos que hasta mediatizados son en nuestros días, ni mucho menos, sino incrementando impuestos a los que ya tienen amarrados pagando (ah, desde hace unas semanas, por mi casa he visto que se han puesto muchos negocios informales, hasta conexiones de luz han desarrollado, todo patrocinado por los sometidos contribuyentes que ya pagan...pagamos)
Hace algunos años escuché una dura frase que me ha puesto a pensar sobre esta triste corrupción. Yo vengo de Colombia y vivo aquí hace ya muchos años. Ambas patrias las siento mías. Ambas son víctimas de grandes escándalos asociados al robo de las "arcas" nacionales por sus gobernantes...y durante mi adolescencia inconforme me resultó fácil culpar a los gobernantes de tanta injusticia, robo y demás tristezas en los países. La frase era: "cada país tiene los gobernantes que merece".
Ahora entiendo mejor esa frase.
La corrupción no se gesta de un día para otro, posicionando a un individuo con muchas agallas y pocos escrúpulos en un lugar de autoridad. No es un hechizo mágico que se adentra repentinamente en un ser humano para someter su voluntad y convertirlo en una lacra ladrona. No...No nos confundamos.
La corrupción se desarrolla en un ambiente, en una sociedad, y si los miembros de tal deciden no someterse a su poder, ella se tiene que morir. Es un parásito que necesita de un cuerpo para vivir. Si el cuerpo se deshace de ella, muere, sino, se apodera de él.
El hacer trampa, el dar mordidas, el robar en la oficina, el dar "propinas" por flojera, son acciones que facilitan el desarrollo de este parásito. Y todos terminamos de una u otra manera pagando las tranzas propias y ajenas. Cada ahorro, cada "minuto no gastado" en una fila a cambio de dinero, cada "proceso adelantado" a cambio de un bien, tiene un alto costo social, un interés comunitario muy alto. TODOS lo pagamos, aunque no todos corrompamos.
La corrupción es un camino fácil cimentado sobre el esfuerzo, dinero y tiempo de muchos que no podrán jamás recorrerlo. Comienza con sencillas trampas en exámenes, con una propina en cualquier parte con el fin de evitarse hacer un trabajo, con la mordida al policía para que no se lleve su carro o no le ponga multa...convirtiéndose en los contratos del amigo del diputado, la licitación que le salió al sobrino del gobernador, etc.
Comienza con el egoísmo y la autocomplacencia...a todos nos cuesta al final del día.
Todo lo que uno siembra, cosecha...no necesariamente en el mismo campo en el que sembró, pero en su tiempo, segará lo sembrado.
"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos."
http://www.youtube.com/watch?v=f0G59xHvoeU
miércoles, 20 de noviembre de 2013
A causa de la maldad
Llevo gran parte de mi vida en busca del amor. No me siento mal por ello, pues veo que es un tema común dentro de todos los círculos en los que me he desarrollado. Entiendo que desde pequeña me han obligado a preconcebir parámetros sobre tal amor y por ello durante mucho tiempo anduve sin príncipe azul. Veo que todo en mi entorno está en deterioro. Encuentro que con el paso de los años más discierno, quizás por don de Dios, las raíces del mal dentro de todos. Hemos tomado a conciencia las peores decisiones durante generaciones. Estamos llegando al punto en el que las iniquidades son tales que almas antes de nacer mueren en abundancia. Hay tanto pecado y todo es tan corrupto que ya no nos inmutamos. El exceso de maldad ha enfriado nuestros corazones y aletargado nuestra vista. Nuestra capacidad de sorpresa se reduce conforme vemos al niño que fuma 17 cigarrillos diarios y la niña de 9 años que por violación quedó embarazada. Nuestra capacidad de acercarnos a gente real decreció conforme pudimos estar junto a seres casi imaginarios, a quienes vimos una vez o muchas veces hace mucho tiempo, con quienes nuestros dedos y estos pequeños aparatos nos comunican más que con nuestro vecino. Aparte de eso, somos perezosos, y ya para todo tenemos respuesta. A un clic salimos de dudas que antes costaban casi sangre resolver. Nosotros no andamos sobre hombros de gigantes, sino que dormimos sobre ellos. El peligro está en cuando los gigantes colapsen y todos dormidos caigamos con ellos. Como cualquiera puede darse a conocer mundialmente y ser reconocido aún, sin mérito alguno más que quizás salir desnudo en algún programa de TV, buscamos de todas las formas llamar la atención de personas que ni siquiera conocemos en el otro lado del planeta (ja, para saber que muchos de los perfiles de las redes sociales son falsos y existen programas que facilitan que un video salga como el más visto dentro de aquellos medios de video difusión). Buscamos atraer los "Likes", "me gusta", "retweet", "visto por" de seres con los cuales nunca conviviremos, sin embargo en nuestra casa quizás ni la molestia de entablar conversaciones nos tomamos.
Y Dios ya había dicho "a causa de la maldad el amor de muchos se enfriará". Yo creo que ya se ha enfriado...
lunes, 16 de septiembre de 2013
Madre e hija
"Eso me pasa", pensaba mientras las palabras de su conciencia, con voz maternal, le recordaban lo torpe que había sido por andar de acelerada. Entre estas frases y muchas otras, su cabeza parecía no encontrar paz, por más que apelaba a dulces recuerdos del pasado, como en alguna clase le habían enseñado. Ella no quería lastimarla, ella la amaba, pero no podía dejar de observar en ella algo que no le gustaba, y que en el fondo, odiaba. Lo único que en esta ocasión su madre había hecho era salar la sopa, todo por no poner atención en un momento cualquiera.
Sin embargo, sus discusiones siempre terminaban así, con altas voces, con miradas hostiles, con actitudes de desdén, de desprecio. No por ello dejaban de amarse, pero había un lastre pesado, que de tanto haberse enmarañado con el pasar de los años, no permitía que se amaran como cuando ella había nacido. Julia siempre trataba de regresar a ese momento en sus pensamientos, cuando su vida era un lienzo en blanco, o un trozo de arcilla, esperando a ser pintado, esperando a obtener forma...y su madre, como primer artista destinado por el cielo, sería quien pusiera en ella las primeras bases para que esta obra concibiera el mundo.
Hace algunos años, Julia estaba tan convencida de que el amor que su madre tenía por ella era completamente puro y desinteresado, que sus malas palabras en momentos de ira, o actitudes injustas en medio de muchos afanes, eran algo natural y con lo cuál ella debía lidiar. Las quejas constantes de su madre sobre lo insatisfecha que estaba con la vida, con lo mucho más que su padre podría ser o hacer por ella, con lo infeliz que era (pese a que delante de los ojos de Julia su madre era muy bendecida), se convirtieron en rutina, en un modus operandi, en el pan de cada día. Es más, dentro de toda esta naturalidad, ella asumió muchas de esas actitudes como propias y comenzó a comportarse precisamente como su madre.
Sin embargo, con el paso del tiempo, y recientemente, Julia comprendió que la manera en que su madre vivía no era la mejor. Ella entonces entendió que llegó al hogar de sus padres como última solución previa a una desintegración inminente. Que fue el bote salvavidas de un matrimonio a punto de hundirse. Ella siempre fue amada y deseada, de eso no se pudo quejar, pero más que un ser destinado a vivir una vida propia, como algunos de sus compañeros y mejores amigos, de alguna forma ella se encontró verdaderamente prolongando la existencia de sus padres, y, para restarle presiones, se convirtió en una herramienta utilizada por ellos para mejorar sus vidas. No que esté mal, porque es altamente probable que justamente esa sea la labor de los hijos, o parte de su responsabilidad, pero ella no lo sabía y le estaba costando trabajo asimilarlo.
Dicen que la mente humana tiene a recordar con más facilidad los malos momentos que los buenos, yo creo que es un recurso que Dios nos puso para evitar volvernos a equivocar. Sin embargo, para Julia fue un recurso que le permitió albergar malos recuerdos en contra de su madre. De alguna manera no podía evitar ver, como en una película hecha de retazos fotográficos, las veces que su madre de alguna manera menospreciaba la forma de ser de su padre, ya sea quejándose con ella de él, o imponiendo su voluntad e ignorando la de él delante de ella, diciendo lo poco que él la valora en momentos de desesperación, lo poco que disfruta trabajar (actividad que desde hace más de 30 años llevaba haciendo con él) y lo muy cansada que se siente de la vida que tiene (incluyéndola a ella). Julia siempre se sintió inadecuada para su madre. Ese fue justamente el problema que trajo todo a este punto. Y Julia se fastidió consigo misma al sentirse tan semejante a su madre. Julia no se caía del todo bien y el parecerse a su madre era una de las razones que le hacía sentir eso. O quizás el no caerse demasiado bien y ver lo semejante que era a su madre la hizo enojarse...con su madre.
Ella admiraba tanto a su mamá, la veía como alguien tan fuerte, tan poderoso, tan lleno de virtudes...sin embargo, sus episodios depresivos e irascibles le resultaban incongruentes con todo ese dechado de buenas costumbres. Y por eso Julia había explotado con algo tan insignificante con su mamá. No era que la sopa hubiera quedado salada, no era que la comida se hubiera arruinado, era que sentía que su madre la había ignorado y todos los recuerdos que de alguna forma detonaron junto a este evento.
Julia por fin entendió que ella no se caía tan bien como siempre había creído. Y entendió que el ver lo semejante que era a su madre, dado lo no muy bien que se caía, era la explicación para tanta molestia en contra de ella. Y comprendió que hasta que no solucionara lo primero, no podría lidiar bien con lo segundo. Los hijos no tienen autoridad en el comportamiento de sus padres, sin embargo tienen la capacidad de abogar delante de Dios por ellos en sus malos momentos, y tienen el poder de no ser como ellos si encuentran la raíz por la cuál los malos patrones existen dentro de su hogar, y los erradican; tienen el poder para detener las iniquidades en sus familias, para cesar los malos tratos dentro de sus generaciones, para evitar el ser juzgados por sus hijos como sus padres lo han sido por ellos.
Julia podía encontrar todos los motivos del mundo para no perdonar a su madre, y es posible que dadas las circunstancias, su madre todos los días le podría seguir dando motivos para que no la perdone, sin embargo ya no se trataba de su mamá. No se trataba de eximirla de su lista de deudores, sino del bienestar propio de Julia. Tantos deudores para una vida tan corta sólo podían traer intranquilidad y enojo a su joven alma. Los deudores se convertían en silenciosos castigadores de sus sueños y pensamientos, en pesos muertos para sus grandes metas, para su propósito. Ella tenía que dejarlos y debía perdonarlos las veces que fuera necesario para poder estar bien. Y lo iba a hacer.
Sin embargo, sus discusiones siempre terminaban así, con altas voces, con miradas hostiles, con actitudes de desdén, de desprecio. No por ello dejaban de amarse, pero había un lastre pesado, que de tanto haberse enmarañado con el pasar de los años, no permitía que se amaran como cuando ella había nacido. Julia siempre trataba de regresar a ese momento en sus pensamientos, cuando su vida era un lienzo en blanco, o un trozo de arcilla, esperando a ser pintado, esperando a obtener forma...y su madre, como primer artista destinado por el cielo, sería quien pusiera en ella las primeras bases para que esta obra concibiera el mundo.
Hace algunos años, Julia estaba tan convencida de que el amor que su madre tenía por ella era completamente puro y desinteresado, que sus malas palabras en momentos de ira, o actitudes injustas en medio de muchos afanes, eran algo natural y con lo cuál ella debía lidiar. Las quejas constantes de su madre sobre lo insatisfecha que estaba con la vida, con lo mucho más que su padre podría ser o hacer por ella, con lo infeliz que era (pese a que delante de los ojos de Julia su madre era muy bendecida), se convirtieron en rutina, en un modus operandi, en el pan de cada día. Es más, dentro de toda esta naturalidad, ella asumió muchas de esas actitudes como propias y comenzó a comportarse precisamente como su madre.
Sin embargo, con el paso del tiempo, y recientemente, Julia comprendió que la manera en que su madre vivía no era la mejor. Ella entonces entendió que llegó al hogar de sus padres como última solución previa a una desintegración inminente. Que fue el bote salvavidas de un matrimonio a punto de hundirse. Ella siempre fue amada y deseada, de eso no se pudo quejar, pero más que un ser destinado a vivir una vida propia, como algunos de sus compañeros y mejores amigos, de alguna forma ella se encontró verdaderamente prolongando la existencia de sus padres, y, para restarle presiones, se convirtió en una herramienta utilizada por ellos para mejorar sus vidas. No que esté mal, porque es altamente probable que justamente esa sea la labor de los hijos, o parte de su responsabilidad, pero ella no lo sabía y le estaba costando trabajo asimilarlo.
Dicen que la mente humana tiene a recordar con más facilidad los malos momentos que los buenos, yo creo que es un recurso que Dios nos puso para evitar volvernos a equivocar. Sin embargo, para Julia fue un recurso que le permitió albergar malos recuerdos en contra de su madre. De alguna manera no podía evitar ver, como en una película hecha de retazos fotográficos, las veces que su madre de alguna manera menospreciaba la forma de ser de su padre, ya sea quejándose con ella de él, o imponiendo su voluntad e ignorando la de él delante de ella, diciendo lo poco que él la valora en momentos de desesperación, lo poco que disfruta trabajar (actividad que desde hace más de 30 años llevaba haciendo con él) y lo muy cansada que se siente de la vida que tiene (incluyéndola a ella). Julia siempre se sintió inadecuada para su madre. Ese fue justamente el problema que trajo todo a este punto. Y Julia se fastidió consigo misma al sentirse tan semejante a su madre. Julia no se caía del todo bien y el parecerse a su madre era una de las razones que le hacía sentir eso. O quizás el no caerse demasiado bien y ver lo semejante que era a su madre la hizo enojarse...con su madre.
Ella admiraba tanto a su mamá, la veía como alguien tan fuerte, tan poderoso, tan lleno de virtudes...sin embargo, sus episodios depresivos e irascibles le resultaban incongruentes con todo ese dechado de buenas costumbres. Y por eso Julia había explotado con algo tan insignificante con su mamá. No era que la sopa hubiera quedado salada, no era que la comida se hubiera arruinado, era que sentía que su madre la había ignorado y todos los recuerdos que de alguna forma detonaron junto a este evento.
Julia por fin entendió que ella no se caía tan bien como siempre había creído. Y entendió que el ver lo semejante que era a su madre, dado lo no muy bien que se caía, era la explicación para tanta molestia en contra de ella. Y comprendió que hasta que no solucionara lo primero, no podría lidiar bien con lo segundo. Los hijos no tienen autoridad en el comportamiento de sus padres, sin embargo tienen la capacidad de abogar delante de Dios por ellos en sus malos momentos, y tienen el poder de no ser como ellos si encuentran la raíz por la cuál los malos patrones existen dentro de su hogar, y los erradican; tienen el poder para detener las iniquidades en sus familias, para cesar los malos tratos dentro de sus generaciones, para evitar el ser juzgados por sus hijos como sus padres lo han sido por ellos.
Julia podía encontrar todos los motivos del mundo para no perdonar a su madre, y es posible que dadas las circunstancias, su madre todos los días le podría seguir dando motivos para que no la perdone, sin embargo ya no se trataba de su mamá. No se trataba de eximirla de su lista de deudores, sino del bienestar propio de Julia. Tantos deudores para una vida tan corta sólo podían traer intranquilidad y enojo a su joven alma. Los deudores se convertían en silenciosos castigadores de sus sueños y pensamientos, en pesos muertos para sus grandes metas, para su propósito. Ella tenía que dejarlos y debía perdonarlos las veces que fuera necesario para poder estar bien. Y lo iba a hacer.
lunes, 17 de junio de 2013
Me desconcertó
The Build Up
Ah, es que Youtube no tiene autorizado en mi país este video...y blogger es de google, entonces no tuve la posibilidad de compartir la canción que tanto me gustó desde que la escuché la primera vez.
Bueno, no todo lo que brilla es oro. Y supongo que yo no he sido oro muchas veces aunque he brillado.
Hay varios pensamientos que están dentro de las paredes de mi cráneo dando vueltas y saltando sin sentido.
Acabo de terminar muchos ciclos en mi vida. Hay gente que está saliendo de ella y otra que va a entrar pronto, espero en Dios.
Como un pequeño paréntesis, no sé por qué desde siempre he asumido que la gente que es más vieja es más madura, y me he dado cuenta que no. Que para nada. Uno madura sólo si la vida se presta para que uno lo haga, todo lo demás es puro cuento.
Por otro lado, siempre me preguntaba cómo me comportaría cuando fuera verdaderamente tentada a hacer algo que iba en contra de lo que consideraba correcto. Y para mi dicha y desgracia me sentí mucho más humana de lo que me había sentido siempre. Una parte de mí creía que yo no podría verdaderamente desobedecer una regla autoimpuesta a causa de lo pesados y profundos que estaban todos mis cimientos en mi entendimiento. Pero me di cuenta que soy tan frágil y humana como todos. Quizás siempre había sido muy arrogante al respecto y esta fue la forma del cielo de mostrarme lo regular que soy.
Hay sentimientos con los cuales no sé bien cómo lidiar porque nunca he tenido que manejarlos.
El sentir una caricia, un beso, un leve gemido ajeno en el silencio y siempre recordar que, sobre todo, era ajeno y distante, a pesar de lo cercano, trajo sentimientos antes inexplorados a mi razón.
Y no le encuentro razón.
Creo que lo más peligroso de jugar con el fuego no es el instante en el que te quemas, cuando el fuego consume tu piel y deshace tus tejidos, sino el manejo que le das a la quemadura. Por lo general, aquellos con callo y acostumbrados a jugar con él, ya no se preocupan por limpiar o desinfectar algo. Su piel se cauterizó, y son "libres" de quemarse cuantas veces quieran ("libres" porque de alguna forma se vuelven esclavos del placer generado por el malestar de la quemadura, y ya no lo razonan, ni meditan a profundidad al respecto, simplemente se han sumergido en su asunto y no quieren salir de él).
Yo no estoy acostumbrada a quemarme, por lo que la cantidad de pensamientos y sentimientos que manaron de aquella simple y momentánea circunstancia no dejaron por un rato de perturbarme.
Por un lado sacié una sed que tenía desde ya hace un rato. Es altamente improbable que alguien se sienta completamente tranquilo sintiendo tanto durante tanto tiempo y sin hacer nada al respecto. Eso me pasó a mí; sentí mucho, durante muchos años y no supe bien cómo manejarlo. Intentaba encender fuegos ligeros que apartaran la necesidad latente de mi cuerpo, sin embargo seguía, no se iba...era cual cuchillo de palo.
Y no puedo decir que pasó lo que tenía que pasar, porque eso es darle muchas concesiones a las posibilidades, a las probabilidades, al azar, y nada de lo que hice involucró azar. Las cosas como son...y esto no sólo sucedió.
Nada sólo sucede. Uno lo busca. Uno lo quiere. Uno hace que suceda. Que nadie sea engañado y que nadie se quiera engañar. A mí nadie me dijo. Yo quise...yo fui...yo hice...bien o mal...yo fui.
No diré que fue insípido, pero no puedo asegurar un buen sabor. Fue pasajero, efímero, frío, mecánico y calculado. Fue medido. Careció de sentimientos. Desde el principio era lo que iba a ser, sin trasfondo ni trascendencia. Fue más amargo que dulce. Porque me dejó llena de confusión. No supe nunca con quién hablar adecuadamente al respecto. Nadie que comprendiera adecuadamente el contexto, mi contexto, y que conforme a tal expresara una opinión (no necesariamente buena, mala o sabia, sino objetiva y con fundamento).
Lo que no pude manejar es lo ajeno a mí que pareció lo vivido. Sabía que era yo, pero no lo era. Entendía que eran mis palabras y mis gestos, mis movimientos, mis besos, mi aliento. Entendía que era mi ser el que recibía sus palabras, veía sus gestos, sus movimientos, recibía sus besos y aliento. Siempre me he considerado una persona afectuosa y llena de amor, de pasión. Y esto no fue lo que soy, aunque ahí estuve.
Eso fue lo que me desconcertó.
Y esto es lo que escribo. Para él todo habrá sido lo mismo que sería la siguiente semana, o la siguiente noche, en diferente contexto y con diferente persona, pero lo mismo. Para mí fue un terremoto que alteró mis pensamientos y cuestionó mis fundamentos. Todo porque conmigo no hay medias tintas, o es, o no es.
Pero esto ni fue ni no fue. Sólo pasó. Y eso es lo triste.
En general, no lo volvería hacer bajo las mismas circunstancias. La soledad, la falta de estima, la preocupación tácita, la confusión jamás serán buenos consejeros.
Ah, es que Youtube no tiene autorizado en mi país este video...y blogger es de google, entonces no tuve la posibilidad de compartir la canción que tanto me gustó desde que la escuché la primera vez.
Bueno, no todo lo que brilla es oro. Y supongo que yo no he sido oro muchas veces aunque he brillado.
Hay varios pensamientos que están dentro de las paredes de mi cráneo dando vueltas y saltando sin sentido.
Acabo de terminar muchos ciclos en mi vida. Hay gente que está saliendo de ella y otra que va a entrar pronto, espero en Dios.
Como un pequeño paréntesis, no sé por qué desde siempre he asumido que la gente que es más vieja es más madura, y me he dado cuenta que no. Que para nada. Uno madura sólo si la vida se presta para que uno lo haga, todo lo demás es puro cuento.
Por otro lado, siempre me preguntaba cómo me comportaría cuando fuera verdaderamente tentada a hacer algo que iba en contra de lo que consideraba correcto. Y para mi dicha y desgracia me sentí mucho más humana de lo que me había sentido siempre. Una parte de mí creía que yo no podría verdaderamente desobedecer una regla autoimpuesta a causa de lo pesados y profundos que estaban todos mis cimientos en mi entendimiento. Pero me di cuenta que soy tan frágil y humana como todos. Quizás siempre había sido muy arrogante al respecto y esta fue la forma del cielo de mostrarme lo regular que soy.
Hay sentimientos con los cuales no sé bien cómo lidiar porque nunca he tenido que manejarlos.
El sentir una caricia, un beso, un leve gemido ajeno en el silencio y siempre recordar que, sobre todo, era ajeno y distante, a pesar de lo cercano, trajo sentimientos antes inexplorados a mi razón.
Y no le encuentro razón.
Creo que lo más peligroso de jugar con el fuego no es el instante en el que te quemas, cuando el fuego consume tu piel y deshace tus tejidos, sino el manejo que le das a la quemadura. Por lo general, aquellos con callo y acostumbrados a jugar con él, ya no se preocupan por limpiar o desinfectar algo. Su piel se cauterizó, y son "libres" de quemarse cuantas veces quieran ("libres" porque de alguna forma se vuelven esclavos del placer generado por el malestar de la quemadura, y ya no lo razonan, ni meditan a profundidad al respecto, simplemente se han sumergido en su asunto y no quieren salir de él).
Yo no estoy acostumbrada a quemarme, por lo que la cantidad de pensamientos y sentimientos que manaron de aquella simple y momentánea circunstancia no dejaron por un rato de perturbarme.
Por un lado sacié una sed que tenía desde ya hace un rato. Es altamente improbable que alguien se sienta completamente tranquilo sintiendo tanto durante tanto tiempo y sin hacer nada al respecto. Eso me pasó a mí; sentí mucho, durante muchos años y no supe bien cómo manejarlo. Intentaba encender fuegos ligeros que apartaran la necesidad latente de mi cuerpo, sin embargo seguía, no se iba...era cual cuchillo de palo.
Y no puedo decir que pasó lo que tenía que pasar, porque eso es darle muchas concesiones a las posibilidades, a las probabilidades, al azar, y nada de lo que hice involucró azar. Las cosas como son...y esto no sólo sucedió.
Nada sólo sucede. Uno lo busca. Uno lo quiere. Uno hace que suceda. Que nadie sea engañado y que nadie se quiera engañar. A mí nadie me dijo. Yo quise...yo fui...yo hice...bien o mal...yo fui.
No diré que fue insípido, pero no puedo asegurar un buen sabor. Fue pasajero, efímero, frío, mecánico y calculado. Fue medido. Careció de sentimientos. Desde el principio era lo que iba a ser, sin trasfondo ni trascendencia. Fue más amargo que dulce. Porque me dejó llena de confusión. No supe nunca con quién hablar adecuadamente al respecto. Nadie que comprendiera adecuadamente el contexto, mi contexto, y que conforme a tal expresara una opinión (no necesariamente buena, mala o sabia, sino objetiva y con fundamento).
Lo que no pude manejar es lo ajeno a mí que pareció lo vivido. Sabía que era yo, pero no lo era. Entendía que eran mis palabras y mis gestos, mis movimientos, mis besos, mi aliento. Entendía que era mi ser el que recibía sus palabras, veía sus gestos, sus movimientos, recibía sus besos y aliento. Siempre me he considerado una persona afectuosa y llena de amor, de pasión. Y esto no fue lo que soy, aunque ahí estuve.
Eso fue lo que me desconcertó.
Y esto es lo que escribo. Para él todo habrá sido lo mismo que sería la siguiente semana, o la siguiente noche, en diferente contexto y con diferente persona, pero lo mismo. Para mí fue un terremoto que alteró mis pensamientos y cuestionó mis fundamentos. Todo porque conmigo no hay medias tintas, o es, o no es.
Pero esto ni fue ni no fue. Sólo pasó. Y eso es lo triste.
En general, no lo volvería hacer bajo las mismas circunstancias. La soledad, la falta de estima, la preocupación tácita, la confusión jamás serán buenos consejeros.
miércoles, 12 de junio de 2013
Después de un mal final esperado
Hay veces que uno se quiere equivocar y lo importante es reconocerlo, asumirlo y recibir las respuestas correspondientes tras el error, pues qué esperaba?
No iré muy lejos en el estudio de la primera situación sobre la que me estoy refiriendo en este escrito, pero he de reconocer que cometí un error que quería cometer porque sentía que me hacía falta sentir...valga la redundancia. Fue un error porque resultó de la suma de muchos pensamientos y acciones implícitas que dejé correr durante algún tiempo en mi vida. Fue un error porque actué como no soy y no me siento bien. Pero espero haya quedado en el pasado, eso es todo.
Ahora, pasaré al siguiente tema...
Hay una cosa que no te dicen cuando te gradúas. Esta es...entras a una competencia tácita con todos los que se graduaron contigo sobre quién es el más exitoso y a quién pinta que le irá mejor. Siendo yo una de las personas que no ha encontrado trabajo y cuya situación en el futuro próximo está medio entre dicha encuentro esto muy malo e incómodo. Pero tengo que ser objetiva. Si fuera yo ... no sé... alguien con un trabajo muy pomposo que recibió miles de ofertas de trabajo al ser una recién graduada, esto no me parecería incómodo, sino que casi sonaría como el caldo de mis carnes.
Mis posibilidades son arriesgadas e implican en todo caso para mí algún tipo de pérdida. Llevo meses en una crisis emocional implícita, que se ha estado un poco comiendo parte de mis pensamientos, y estoy en un punto en donde puedo hacer TODO o NADA...y no sé qué quiero hacer. Esta inseguridad e incertidumbre me hacen sentirme muy pequeña al lado de cualquier cosa. Mis estimados estuvieron mal calculados. Creo que a mi edad no he hecho lo que creí haber hecho a mi edad...y el ver que en un corto plazo la situación no cambiará no mejora nada.
Hace mucho no había tanta incertidumbre dentro de mí...espero que la fe que tanto me ha caracterizado en el pasado retome vida sobrenatural y actúe por mí, ya que se me están agotando las ideas...qué puedo decir.
Eso es todo....
No iré muy lejos en el estudio de la primera situación sobre la que me estoy refiriendo en este escrito, pero he de reconocer que cometí un error que quería cometer porque sentía que me hacía falta sentir...valga la redundancia. Fue un error porque resultó de la suma de muchos pensamientos y acciones implícitas que dejé correr durante algún tiempo en mi vida. Fue un error porque actué como no soy y no me siento bien. Pero espero haya quedado en el pasado, eso es todo.
Ahora, pasaré al siguiente tema...
Hay una cosa que no te dicen cuando te gradúas. Esta es...entras a una competencia tácita con todos los que se graduaron contigo sobre quién es el más exitoso y a quién pinta que le irá mejor. Siendo yo una de las personas que no ha encontrado trabajo y cuya situación en el futuro próximo está medio entre dicha encuentro esto muy malo e incómodo. Pero tengo que ser objetiva. Si fuera yo ... no sé... alguien con un trabajo muy pomposo que recibió miles de ofertas de trabajo al ser una recién graduada, esto no me parecería incómodo, sino que casi sonaría como el caldo de mis carnes.
Mis posibilidades son arriesgadas e implican en todo caso para mí algún tipo de pérdida. Llevo meses en una crisis emocional implícita, que se ha estado un poco comiendo parte de mis pensamientos, y estoy en un punto en donde puedo hacer TODO o NADA...y no sé qué quiero hacer. Esta inseguridad e incertidumbre me hacen sentirme muy pequeña al lado de cualquier cosa. Mis estimados estuvieron mal calculados. Creo que a mi edad no he hecho lo que creí haber hecho a mi edad...y el ver que en un corto plazo la situación no cambiará no mejora nada.
Hace mucho no había tanta incertidumbre dentro de mí...espero que la fe que tanto me ha caracterizado en el pasado retome vida sobrenatural y actúe por mí, ya que se me están agotando las ideas...qué puedo decir.
Eso es todo....
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