Esta mañana camino al trabajo un fuerte olor a "chispitas mariposa" inundó el bus. Es increíble cómo un simple olor tiene la capacidad de remitirnos a momentos tan distantes y tan verdaderos. Las "chispita mariposa" y todos sus familiares fueron parte importante de la escenografía de mis vivencias hace algunos cuantos diciembres, muy buenos diciembres.
Mi padre tiene esta hermosa costumbre de ambientar nuestra casa en esta época con música colombiana de fin de año. Entre vallenatos del binomio de oro, cumbias y salsas decembrinas, esa frase de "recordar es volver a vivir" se convierte en una realidad palpable en la residencia Ahumada Núñez.
Extraño el año viejo junto a mis primos. Extraño ese horrible muñeco de trapo gigante que representaba "las desdichas del año finalizado" y ver cómo se consumía a fuego lento, mientras mi madre, mis tíos y primos, mi padre, mi hermano y yo escuchábamos el tronar de los "voladores". Extraño ir al pueblo con la exclusiva motivación de ir por voladores y carne. Extraño las tardes sentados alrededor del parque, comiendo mantecada o roscón (de preferencia de bocadillo...mmm!)
Extraño aquella caminata, en Semana Santa?, bajo la lluvia, desde el pueblo hasta la cabaña. Extraño cómo llegamos a media noche a la finca para ponernos vestido de baño y terminar de bañarnos bajo algún chorro de más agua lluvia. Extraño que no nos importaba si el agua estaba o no limpia...jaja. ¡Tan sencillo ser feliz!
Extraño hacer melcochas a la orilla del río. Extraño caminar hasta el río, con todo lo necesario para prepara los dulces de panela, y ver a mis tías y madre mezclando aquel melao hasta que tomara consistencia de melcocha. Extraño meterme bajo esas cascadas cristalinas, sintiéndome dueña de ellas, y creyendo que siempre iban a ser mías.
Extraño las navidades. Extraño las ansias alrededor de la hora de abrir los regalos, extraño la expectativa por recibir los regalos de los generosos tíos...Extraño cómo todos mis primos y yo negociábamos con los adultos para destapar los regalos antes de la cena...jajaja,
Extraño ir a ver a mi abuelita para decirle "feliz navidad". Extraño las comilonas en donde la famosa ensalada rusa de mi mami nunca llegaba a faltar. Extraño San Francisco y extraño Bogotá...Extraño cómo dividíamos las noches para pasar un rato con una familia y luego con la otra. Extraño a mi familia...
Extraño la sensación tras abrir el regalo esperado y tan deseado, no había mayor satisfacción en el instante. Recuerdo cuando me regalaron la pequeña ciudad de polly pocket...ufff...esa noche no pude dormir. Extraño al tío Gilberto y los bailes que siempre iniciaba con "la sobrina favorita" (todas eramos la sobrina favorita). Casi recuerdo cómo me obligaban a comenzar a bailar...ya sabes, a mí no me importa tanto jajaja. Extraño al tío Gilberto...
Recuerdo aquél fin de año en Villa de Leyva con casi todos mis tíos. Recuerdo el ruido desde la mañana, los desayunos abundantes y para tantos. Recuerdo cómo el dormir apretados no era incómodo sino más bien sinónimo de familia, éramos tantos en aquella cabaña...Recuerdo de nuevo este sonido de voladores...es como ese fondo de todas estas memorias...extraño a mi tío Tirso.
Mi padre ayer hablaba de cómo el tiempo es un recurso tan finito. Dura tan poco y nos creemos tan dueños de él...ni al caso. Extraño tanto aquellas navidades...extraño tanto a mi familia...extraño esos precisos momentos. Agradezco a Dios haberlos vivido y eso sólo me hace extrañarlos más.
Extraño a los que están, a los que no están. Extraño esos instantes que ya no volverán a ser. Extraño las memorias que tengo y las que no tengo. Extraño lo vivido y lo que me perdí...Extraño y recuerdo se parecen mucho. Es la nostalgia, no es nada más...
lunes, 22 de diciembre de 2014
sábado, 20 de diciembre de 2014
El verdadero asunto
A veces cuando hay mucho ruido y uno encuentra un escondite silencioso, cuando uno quiere hacerlo, se agradece mucho. Abstrayendome un poco de lo que algunas de mis amigas llamarían, muy burdamente y de antemano me disculpo, "chaquetas mentales", entiendo mejor el origen de mis asuntos. Yo creo que busco el amor como medio para evadir mi realidad. Entiendo que probablemente muchos hagan lo mismo, pero para mí el entender esto, es novedad. Todas las películas que me hago en la mente, permiten y favorecen que durante un rato me vaya a otra parte, lejos de la basura de los medios, los problemas en casa, las decepciones de la vida diaria.
El verdadero asunto no es que me haya encaprichado con una persona 7 años menor que yo. Esto es sólo un síntoma. El verdadero asunto no es que haya sido novia de alguien 10 años mayor que yo. Esto es sólo un sintoma. El verdadero asunto no es que me haya metido con un patán 2 años mayor que yo. Esto es sólo un síntoma. Todo es un síntoma de algo que no está bien dentro de mí. Me tomo la libertad de escribirlo, porque decirlo suena horrible. Me pongo a pensar y entre mi exnovio y mi capricho hay la vida de uno de diferencia y me genera bastante confusión.
El verdadero asunto no es que haya estado 5 años enamorada de la misma persona incapaz de corresponderme. Esto es sólo un síntoma. En general, el hacer la recapitulación de mi defectuosa (hasta ahora, por favor Dios) vida amorosa, me muestra que en mí hay bastantes áreas que merecen atención y deberían ser tratadas.
De pronto veo la relación sobre la cual he basado mis conceptos amorosos y encuentro a una mujer bastante manipuladora e inmadura sobre un hombre apacible y de fácil temperamento. Una mujer con amplios complejos y aún así una fuerza arrolladora. Con dudas constantes y resoluciones que mueven montañas. ¿Es esta yuxtaposición de atributos inigualables y defectos espantosos el patrón de mis comportamientos?
Me veo de pronto con esta intolerancia a las mentiras, a excepción de aquellas que involucran el comportamiento, apariencia o convicción o de cualquier ser humano. Odio decepcionar a los demás pero soy completamente consciente de que lo voy a hacer. Me enoja tener que "vender" mi trabajo y que esto sea la política del mundo en general. Prefiero mil veces decir la verdad a decir mentiras pero parece que las mentiras fueran la moneda del mundo en el que me desarrollo. Odio que me digan mentiras pero la mayoría de las veces me cuesta trabajo manejar la verdad. Entonces entiendo que quizás no es que la gente me quiera decir mentiras, sino que más bien prefieren hacerlo para que no me sienta mal...Odio la hipocrecía pero me genera mucho conflicto el ser completamente honesta sobre los vicios de carácter de otras personas, entonces termino apelando a ella. Odio querer controlar todo, pero es lo único que me da la certeza falsa de tener seguridad.
El verdadero asunto es que hago muchas cosas que odio y no sé bien cómo cambiarlo. Las mentiras siempre serán mentiras, independientemente de los involucrados. Pero, ¿cómo puede uno ser siempre honesto sin llevarse entre las patas a muchas personas?
Odio sentirme sola, pero tampoco tengo ánimo de salir y hablar con algún amigo. Odio que malversen mis palabras. Odio sentirme sola en medio de tanta gente...Odio sentirme rechazada en medio de tanto amor. Es como si mi vida hubiese estado sumergida entre 2 aguas durante mucho tiempo, y yo permaneciera a la mitad. El verdadero asunto no es el capricho, el ex novio ni el que no debió ser. El verdadero asunto es lo que me llevó a tomar tan malas decisiones, una tras otra.
Eso es...
El verdadero asunto no es que me haya encaprichado con una persona 7 años menor que yo. Esto es sólo un síntoma. El verdadero asunto no es que haya sido novia de alguien 10 años mayor que yo. Esto es sólo un sintoma. El verdadero asunto no es que me haya metido con un patán 2 años mayor que yo. Esto es sólo un síntoma. Todo es un síntoma de algo que no está bien dentro de mí. Me tomo la libertad de escribirlo, porque decirlo suena horrible. Me pongo a pensar y entre mi exnovio y mi capricho hay la vida de uno de diferencia y me genera bastante confusión.
El verdadero asunto no es que haya estado 5 años enamorada de la misma persona incapaz de corresponderme. Esto es sólo un síntoma. En general, el hacer la recapitulación de mi defectuosa (hasta ahora, por favor Dios) vida amorosa, me muestra que en mí hay bastantes áreas que merecen atención y deberían ser tratadas.
De pronto veo la relación sobre la cual he basado mis conceptos amorosos y encuentro a una mujer bastante manipuladora e inmadura sobre un hombre apacible y de fácil temperamento. Una mujer con amplios complejos y aún así una fuerza arrolladora. Con dudas constantes y resoluciones que mueven montañas. ¿Es esta yuxtaposición de atributos inigualables y defectos espantosos el patrón de mis comportamientos?
Me veo de pronto con esta intolerancia a las mentiras, a excepción de aquellas que involucran el comportamiento, apariencia o convicción o de cualquier ser humano. Odio decepcionar a los demás pero soy completamente consciente de que lo voy a hacer. Me enoja tener que "vender" mi trabajo y que esto sea la política del mundo en general. Prefiero mil veces decir la verdad a decir mentiras pero parece que las mentiras fueran la moneda del mundo en el que me desarrollo. Odio que me digan mentiras pero la mayoría de las veces me cuesta trabajo manejar la verdad. Entonces entiendo que quizás no es que la gente me quiera decir mentiras, sino que más bien prefieren hacerlo para que no me sienta mal...Odio la hipocrecía pero me genera mucho conflicto el ser completamente honesta sobre los vicios de carácter de otras personas, entonces termino apelando a ella. Odio querer controlar todo, pero es lo único que me da la certeza falsa de tener seguridad.
El verdadero asunto es que hago muchas cosas que odio y no sé bien cómo cambiarlo. Las mentiras siempre serán mentiras, independientemente de los involucrados. Pero, ¿cómo puede uno ser siempre honesto sin llevarse entre las patas a muchas personas?
Odio sentirme sola, pero tampoco tengo ánimo de salir y hablar con algún amigo. Odio que malversen mis palabras. Odio sentirme sola en medio de tanta gente...Odio sentirme rechazada en medio de tanto amor. Es como si mi vida hubiese estado sumergida entre 2 aguas durante mucho tiempo, y yo permaneciera a la mitad. El verdadero asunto no es el capricho, el ex novio ni el que no debió ser. El verdadero asunto es lo que me llevó a tomar tan malas decisiones, una tras otra.
Eso es...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)