lunes, 17 de junio de 2013

Me desconcertó

The Build Up
Ah, es que Youtube no tiene autorizado en mi país este video...y blogger es de google, entonces no tuve la posibilidad de compartir la canción que tanto me gustó desde que la escuché la primera vez.
Bueno, no todo lo que brilla es oro. Y supongo que yo no he sido oro muchas veces aunque he brillado.
Hay varios pensamientos que están dentro de las paredes de mi cráneo dando vueltas y saltando sin sentido.
Acabo de terminar muchos ciclos en mi vida. Hay gente que está saliendo de ella y otra que va a entrar pronto, espero en Dios.
Como un pequeño paréntesis, no sé por qué desde siempre he asumido que la gente que es más vieja es más madura, y me he dado cuenta que no. Que para nada. Uno madura sólo si la vida se presta para que uno lo haga, todo lo demás es puro cuento.
Por otro lado, siempre me preguntaba cómo me comportaría cuando fuera verdaderamente tentada a hacer algo que iba en contra de lo que consideraba correcto. Y para mi dicha y desgracia me sentí mucho más humana de lo que me había sentido siempre. Una parte de mí creía que yo no podría verdaderamente desobedecer una regla autoimpuesta a causa de lo pesados y profundos que estaban todos mis cimientos en mi entendimiento. Pero me di cuenta que soy tan frágil y humana como todos. Quizás siempre había sido muy arrogante al respecto y esta fue la forma del cielo de mostrarme lo regular que soy.
Hay sentimientos con los cuales no sé bien cómo lidiar porque nunca he tenido que manejarlos.
El sentir una caricia, un beso, un leve gemido ajeno en el silencio y siempre recordar que, sobre todo, era ajeno y distante, a pesar de lo cercano, trajo sentimientos antes inexplorados a mi razón.
Y no le encuentro razón.
Creo que lo más peligroso de jugar con el fuego no es el instante en el que te quemas, cuando el fuego consume tu piel y deshace tus tejidos, sino el manejo que le das a la quemadura. Por lo general, aquellos con callo y acostumbrados a jugar con él, ya no se preocupan por limpiar o desinfectar algo. Su piel se cauterizó, y son "libres" de quemarse cuantas veces quieran ("libres" porque de alguna forma se vuelven esclavos del placer generado por el malestar de la quemadura, y ya no lo razonan, ni meditan a profundidad al respecto, simplemente se han sumergido en su asunto y no quieren salir de él).
Yo no estoy acostumbrada a quemarme, por lo que la cantidad de pensamientos y sentimientos que manaron de aquella simple y momentánea circunstancia no dejaron por un rato de perturbarme.
Por un lado sacié una sed que tenía desde ya hace un rato. Es altamente improbable que alguien se sienta completamente tranquilo sintiendo tanto durante tanto tiempo y sin hacer nada al respecto. Eso me pasó a mí; sentí mucho, durante muchos años y no supe bien cómo manejarlo. Intentaba encender fuegos ligeros que apartaran la necesidad latente de mi cuerpo, sin embargo seguía, no se iba...era cual cuchillo de palo.
Y no puedo decir que pasó lo que tenía que pasar, porque eso es darle muchas concesiones a las posibilidades, a las probabilidades, al azar, y nada de lo que hice involucró azar. Las cosas como son...y esto no sólo sucedió.
Nada sólo sucede. Uno lo busca. Uno lo quiere. Uno hace que suceda. Que nadie sea engañado y que nadie se quiera engañar. A mí nadie me dijo. Yo quise...yo fui...yo hice...bien o mal...yo fui.
No diré que fue insípido, pero no puedo asegurar un buen sabor. Fue pasajero, efímero, frío, mecánico y calculado. Fue medido. Careció de sentimientos. Desde el principio era lo que iba a ser, sin trasfondo ni trascendencia. Fue más amargo que dulce. Porque me dejó llena de confusión. No supe nunca con quién hablar adecuadamente al respecto. Nadie que comprendiera adecuadamente el contexto, mi contexto, y que conforme a tal expresara una opinión (no necesariamente buena, mala o sabia, sino objetiva y con fundamento).
Lo que no pude manejar es lo ajeno a mí que pareció lo vivido. Sabía que era yo, pero no lo era. Entendía que eran mis palabras y mis gestos, mis movimientos, mis besos, mi aliento. Entendía que era mi ser el que recibía sus palabras, veía sus gestos, sus movimientos, recibía sus besos y aliento. Siempre me he considerado una persona afectuosa y llena de amor, de pasión. Y esto no fue lo que soy, aunque ahí estuve.
Eso fue lo que me desconcertó.
Y esto es lo que escribo. Para él todo habrá sido lo mismo que sería la siguiente semana, o la siguiente noche, en diferente contexto y con diferente persona, pero lo mismo. Para mí fue un terremoto que alteró mis pensamientos y cuestionó mis fundamentos. Todo porque conmigo no hay medias tintas, o es, o no es.
Pero esto ni fue ni no fue. Sólo pasó. Y eso es lo triste.
En general, no lo volvería hacer bajo las mismas circunstancias. La soledad, la falta de estima, la preocupación tácita, la confusión jamás serán buenos consejeros.

miércoles, 12 de junio de 2013

Después de un mal final esperado

Hay veces que uno se quiere equivocar y lo importante es reconocerlo, asumirlo y recibir las respuestas correspondientes tras el error, pues qué esperaba?
No iré muy lejos en el estudio de la primera situación sobre la que me estoy refiriendo en este escrito, pero he de reconocer que cometí un error que quería cometer porque sentía que me hacía falta sentir...valga la redundancia. Fue un error porque resultó de la suma de muchos pensamientos y acciones implícitas que dejé correr durante algún tiempo en mi vida. Fue un error porque actué como no soy y no me siento bien. Pero espero haya quedado en el pasado, eso es todo.
Ahora, pasaré al siguiente tema...
Hay una cosa que no te dicen cuando te gradúas. Esta es...entras a una competencia tácita con todos los que se graduaron contigo sobre quién es el más exitoso y a quién pinta que le irá mejor. Siendo yo una de las personas que no ha encontrado trabajo y cuya situación en el futuro próximo está medio entre dicha encuentro esto muy malo e incómodo. Pero tengo que ser objetiva. Si fuera yo ... no sé... alguien con un trabajo muy pomposo que recibió miles de ofertas de trabajo al ser una recién graduada, esto no me parecería incómodo, sino que casi sonaría como el caldo de mis carnes.
Mis posibilidades son arriesgadas e implican en todo caso para mí algún tipo de pérdida. Llevo meses en una crisis emocional implícita, que se ha estado un poco comiendo parte de mis pensamientos, y estoy en un punto en donde puedo hacer TODO o NADA...y no sé qué quiero hacer. Esta inseguridad e incertidumbre me hacen sentirme muy pequeña al lado de cualquier cosa. Mis estimados estuvieron mal calculados. Creo que a mi edad no he hecho lo que creí haber hecho a mi edad...y el ver que en un corto plazo la situación no cambiará no mejora nada.
Hace mucho no había tanta incertidumbre dentro de mí...espero que la fe que tanto me ha caracterizado en el pasado retome vida sobrenatural y actúe por mí, ya que se me están agotando las ideas...qué puedo decir.

Eso es todo....