domingo, 28 de octubre de 2012
Egoísta e impaciente
La verdad ya ni sé dónde escribir y, como tanta gente habrá dicho antes que yo ( o escrito), no sé por dónde empezar. Puedo empezar porque Dios por medio de la vida se ha encargado de mostrarme los enormes defectos que tengo. Eso es bueno de inicio, sin embargo, el hacer algo con ellos es en lo que me dejaron con "el pendiente". Finalmente, y tras mucho análisis y reflexión de mis acciones, he logrado comprender que el verdadero origen de mis defectos yace en manos de 2 anti valores que están corrompiendo profundamente nuestra sociedad: primero, el egoísmo y segundo, la impaciencia. Que a nadie le sorprenda el grado de honestidad con el que escribiré en los próximos renglones, porque posiblemente será demasiado brutal.
1. Egoísmo. Estoy casi segura que el haber sido tratada como princesa y señora de la casa durante los primeros 8 años de vida que tuve en esta tierra, influyeron mucho en este factor. Lo digo porque uno de los grandes amigos que tengo, se encarga de recordarme de manera constante que el fondo de su egoísmo está en que es hijo único. Y tiene todo el sentido del universo. Eso que ni qué. Por qué si a uno todo el tiempo lo tratan como nacido directo de fuentes divinas, ¿va a concebir de alguna manera que la vida no es en el fondo así? Es que eso no tendría sentido. Todo el tiempo con alguien detrás de mí que me limpie, me ayude, me suba, me baje, me compre, durante los años en los que genero y desarrollo mi primera foto de lo que será mi vida, claramente va a poner mis pensamientos en un lugar egoísta de manera inicial. Ya después, mis acciones sumadas a un mal balanceado "premio/castigo" por parte de mis autoridades, hicieron de esto una convicción que a penas estoy comprendiendo. Soy egoísta. Es el primer paso. Reconocerlo en todas sus dimensiones y de todas sus formas. Pero soy una egoísta social. Social, porque cuando creo que hay alguien aún más dañado que yo o más incapacitado para lidiar con los caprichos de otra persona, en verdad tomo el lugar del generoso. Pero, que quede claro, esto no es la regla. Cuando estoy rodeada de personas que creo en verdad pueden ser generosas conmigo y no les va a afectar que sea caprichosa, soy caprichosa, berrinchuda y egoísta. No me enorgullece, no me gusta de ninguna manera, pero es honesto. Preferiría siempre irme sentada en el metro, que pura gente joven estuviera en mi vagón. Jóvenes que no estén embarazadas o con muletas. Sin embargo, si veo a alguien que está precisamente en esas condiciones...espero un poco a que alguien saque la cara. Si nadie lo hace, cedo mi lugar...es cierto. Es vergonzoso, pero es verdadero. En las relaciones que tengo, siempre busco ganar más de lo que doy, aunque en cuanto al amor se ha tratado, todo esto que he escrito pierde sentido, porque me convierto en la persona más generosa del universo. Pero hasta esa generosidad está basada en egoísmo, porque hago todo esperando recibir lo mismo o más a cambio. Mis grandes decepciones han venido justamente gracias a esta actitud "generosoegoísta" de mi parte. Pero eso es harina de otro costal, la verdad.
2. Impaciencia. Mejor comienzo con un ejemplo para describir esto. Me molesta sobremanera que la gente camine lento en el metro y siempre busco la forma de rebasarlos, aún si el espacio es estrecho o los voy a incomodar. Está mal, pero es honesto. Es cierto. Me purga que la gente sea lenta al manejar, que vayan con incertidumbre de sus rumbos y no avisen cuando van a hacer "genialidades". Pero eso no es todo, en verdad soy de las que presiona en el tráfico pegándome a la parte de atrás del lento, sin tocar el claxon, pero emitiendo suficiente presión como para generar algún cambio. Toco el claxon cuando ya hay un entorpecimiento masivo (a mi criterio, claro está). Eso sí, cuando yo hago las cosas, por su puesto que espero que los demás me esperen. Pues claro! si yo sí pongo las luces direccionales cuando voy a cambiarme de carril...yo sí pongo las intermitentes cuando voy a detenerme a buscar una dirección. Me atrevería a decir que gracias a mi egoísmo soy tan impaciente: espero que todos hagan lo que yo hago, aún cuando a veces dejo de hacerlo...por ejemplo, una que otra vez se me habrá olvidado poner las luces intermitentes al buscar una dirección, y me ha pasado que soy la abuelita que le estorba a todo el mundo en el tráfico. Me la han mentado de diferentes formas y muchas veces ha sido por distraída. Eso no quita que siga siendo impaciente. Esto que escribo es completamente horrible, feo y me molesta, pero es cierto.
Ahora, no es válido de ninguna manera escudarme en una malacrianza o en la ciudad congestionada en la que vivo para deslindarme de la responsabilidad de MIS defectos. Porque eso sí, son MIS defectos. No son los de mis papás, no son los del Jefe de Gobierno...no son los de la señora distraída que gira repentinamente a la derecha estando en el último carril del sentido opuesto, ni del señor que porque tuvo un día pesado camina lento en el metro.
NO. TODO ESTO ES MÍ CULPA. Sólo mía.
Y ¿qué estoy haciendo al respecto?
Ah bueno, eso es otro cuento. He empezado por cosas básicas. Tratar de salir un poco más temprano (que no me ha funcionado tanto, ya que mis expectativas de tráfico fluido incrementan y por lo tanto al ver trancones en alguna parte mi impaciencia se torna un poco exponencial...), tratar de ponerme en el lugar de los demás antes de hacer bilis excesiva (esto ha tenido un poco más de éxito. Si bien me enojo mucho al principio, ya no digo tantas barrabasadas y faltas de respeto. Por un momento, recuerdo todas las veces que yo he sido la torpe caminando o manejando y el enojo encuentra como un canal de liberación en mi cuerpo) y finalmente unir mis labios y soplar como caballo (existen momentos en que esta técnica libera toda mi energía odiosa instantáneamente).
Pero sobre el egoísmo, todavía no sé qué hacer bien...la verdad. Me he dado cuenta que otro de los defectos que ha traído el egoísmo a mi vida es la quejumbrosidad crónica y la inconformidad retenida. Nada me parece y todo lo que no me parece lo externo. "De todo te quejas" ha sido una de las frases que más me han dicho diferentes personas. En un punto alcanzó a afectar hasta mi desempeño laboral...
Y esto en verdad me entristece y preocupa. No quiero quejarme, pero no sé cómo evitar hacerlo. Es como un fuego repentino que brota de mi boca y no puedo detener, como una lava incesante que quema muchas cosas a mi alrededor, pero sobre la cual no tengo dominio. Es cierto...así es. No me gusta, no está bien, pero así es...y quiero cambiarlo.
Tengo mucho más de lo que necesito y de lo que podría desear. Nada me hace falta...ok, quizás sí una buena ilusión romántica, pero de lo demás, todo está bien. Sin embargo, si tuviera una persona a mi lado, creo que la espantaría pronto gracias a mi inmadurez y queja constante, mi impaciencia y egoísmo. Por eso también creo que Dios no me ha permitido tener una relación romántica con nadie aún...porque todavía soy una niña en muchos sentidos...y ya quiero dejar de serlo.
Me molesta ser egoísta, impaciente y quejumbrosa...y pienso hacer algo al respecto. Eso es todo.
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