viernes, 3 de febrero de 2012

Retomando

Porque por algún motivo, siempre me resulta más fácil escribir en este blog sin inhibición alguna, es como si estuviera segura de que nadie va a leerlo y por lo tanto, no hay problema con ser completamente honesta y sensata.
La verdad me duele profundamente lo que está pasando en mi familia. Me duele ver a mi madre triste al respecto. Me duele comprender que humanamente tengo tan poco por hacer por lo que está pasando. Sin embargo, al final del día, me da un profundo gozo saber en quién descansa mi esperanza. Afortunadamente, no dependo de las decisiones de los hombres, sino de ese plan que Dios ya ha hecho para mi vida, que se cumplirá pésele a quien le pese, incluyéndome a mí misma.
Es curioso ver cómo las personas cambiamos tanto en unos años...a la vez conservando tantos rasgos que nos hacen tan nosotros...jajaja tan autenticamente nosotros.
Me da risa ver cómo cuando llegué a México, tan recién salidita del avión, me imaginaba un sin fin de aventuras, del tipo "amarte duele" pues fue de las primeras referencias que tuve de esta ciudad que ahora siento tan mía. Y para nada...aajjajajaja vaya que me he encontrado con un sin número de anécdotas e historias, ninguna que si quiera se le acerque a la shakespearesca película mexicana. Ahora, me siento tan de aquí como de allá. De aquí por convivencia, de allá por remanencia.
Es difícil pensar en cómo llegamos a ser lo que somos. Ahora soy una mujer con fuertes valores, ideas claras y convicciones definidas. Buenas para unos, malas para otros, pero mías finalmente y muy propias. Romántica, realista, y llena de fe a la vez. Volando con los pies en la tierra constantemente. Soñando con los ojos abiertos. Convencida de que siempre habrá algo mejor al final del día, pero tan segura de que eso mejor está lejos de ser claro y definido. Sólo lo sé. No sé cómo lo sé.
Bueno...ese es el principio de esta reflexión. Vamos por más.

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